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¡Mae mia, pá habernos matao!Blog de Alberto M²
August 01 23 días
Se trata de aprovechar las horas para que desaparezca la maldita marca blancuzca del reloj de urbanita asfixiado; dilatarse en el tiempo saboreando los detalles más surrealistas, sabrosos y carnosos; decir adiós a las cuatro dosis diarias de cafeína; dar rienda suelta al risorio y doblarse el espinazo sin fatiga en mil y un chacarrillos, anécdotas y puyitas ajenas o propias; en conseguir que las ahogadillas no superen jamás la peligrosa barrera de 30 segundos bajo el agua; calzarse el disfraz de hombre intenso y melancólico al atardecer y canalla en las horas turbias de la noche; que Nick Hornby me siga pareciendo uno de los pocos hijos de la Gran Bretaña que merece la pena de ese país y que Ford y Wilder me arroben sin manipular. Son 23 días de vacaciones y los pienso aprovechar a destajo. El mal espera. ¿Las reflexiones? Ya veremos.
Ta luego. A2. July 21 La jugada de la cabraAyer el portátil de mi hermana me hizo la auténtica, dolorosa y famosa jugada de la cabra que de cuando en cuando hace su maldita aparición en mi vida. Tenía casi afinado y pulido un relato donde una pareja que cenaba, charlaba y filosofaba sobre vaguedades mundanas, con el fin oculto de que la tensión y pasión del momento no les pudiera, y que allí mismo, se dejaran de zarandajas para ser presas ansiosas de gozar del arrebato carnal. Un relato que pretendía ser una fina y sutil ironía (sic) sobre las artes de la seducción, lleno de generalidades y trivialidades en las que casi todos nos veríamos reflejados. Pero, incauto de mí, el cacharro entró en ebullición, caliente como una tostadora marca AIRIS, se apagó de improviso, sin que yo hubiera salvado el texto. Cabreado, me fui a la cama a escuchar música, buscando rehacer en mi mente el texto perdido, pero mi memoria no es la de un opositor a fiscal, así que maldije mi mala suerte y a leer a Philip Roth, a ver si se me pega algo. Un día después, pienso ahora en una de las supuestas perlas del texto, el por qué una de las generalidades puesta en boca de él, en realidad es una generalidad mía (Alberto), en contra de las generalidades de ella, que no tengo una figura definida en la cuál reposar la autoría. La generalidad en cuestión es que la vida para mí se divide entre aquellos peatones que agradecen con un leve gesto al conductor que les ha cedido el camino en un paso de cebra y los peatones que prosiguen su camino como si nada. Sé de sobra que no es más que un asunto baladí, pero creo que en el hecho de agradecer hay algo más. Nadie te obliga a dar las gracias. Es obligación del conductor parar. Pero en el agradecimiento hay implícito algo más: respeto ante quién se fija con atención en su camino, educación como gesto automático de cortesía o una mera señal de aquiescencia ante un comportamiento; es decir, tú te paras y yo te lo agradezco. Amigo, estamos en el mismo barco. La verdad, es que antaño me decían con sorna qué por qué saludaba al conductor que me cedía el paso, y no sabía qué responder. Ahora ya sí lo sé. Esto es muy jodido, duro y complicado. Vivir no se hace fácil, así que un pequeño gesto de cortesía es algo más que educación. Es saber que hay otros que están también en tu mismo barco y que la vida se hace soportable gracias a los pequeños detalles.
Ta luego. A2. July 13 Mueve el culo, Peter...
Podría escribir una historia sobre la vida errática y asombrosa de ese auténtico chino cojo que acercaba los instrumentos a los miembros de la banda de Bob Dylan entre canción y canción en su mágico concierto de Mérida; podría ser uno más de los que escribe una crítica mordaz y sangrante sobre el despilfarro y soberbia cometido por los mandamases del G8 en su indignante comida de 18 platos; podría escribir un pequeño texto tristón sobre el hecho de que cada vez la presencia de mi adorado Starbucks estará cada vez más lejos de Badajoz por culpa de la crisis; podría intentar expresar que ayer la piel se me puso de gallina al escuchar como el cante de José Mercé me ha dejado enamorado de su arte flamenco para siempre (aunque para mi decepción, no cantara su intensa versión de "Mammy blue"); podría dármelas de cinéfilo cultureta y darle bastante caña a Spielberg por sus sempiternos extraterrestres en la última de Indiana Jones y como Shymalan es un director que siempre me ofrece algo nuevo, aunque siempre me sabe a poco, porque tengo la sensación de que se quiere demasiado a si mismo como genio; podría escribir algo cínico sobre la locura desatada estos días por el lanzamiento del iPhone de Apple, pero la verdad, es que temo que no sea más que un reflejo de mi obsesión incontrolable por la tecnología; podría ser sincero, pero la mentira es un juego de inteligencia adictivo y apasionante; podría... En fin, no puedo porque me quedan sólo tres semanas para irme de vacaciones. La desgana me posee. Me cuesta darle trascendencia a las cosas. Ya no me quedan calendarios vírgenes en los que tachar los días. Este año si que no me quemo en la playa. Lo siento gente, no me voy a recortar las patillas. Tengo bastantes libros interesantes y películas reservadas para emocionarme en los días de asueto. STOP. Quiero que Peter Weir vuelva a dirigir más películas.
Ta luego. A2. June 10 Lo amó
Lo amó para siempre, con la pasión que no dan los años quedos, el dolor silencioso que la martirizó todos y cada uno de sus días y el ansia de un cuerpo que se vaciaba en otros hombres, en el engaño de aplacar un amor imposible de ser saciado. Porque el día que Elena salía de comprar cartulinas blancas de la librería de la viuda del Sr. Pérez para un estúpido trabajo de carrera, se lo encontró sin más y apenas pudo balbucear un tímido “gracias” mientras él le cedía el paso y la sinrazón del amor se apoderaba sin remisión de ella. No eran mariposas lo que le subían por el estómago, eran pirañas que mordían su ser y que desbrozaban el control férreo con el que hasta entonces había tejido su destino. Desde bien pequeña, se propuso que nunca sería como las mujeres de su familia, una saga de hembras excepcionales, lúcidas e inteligentes, que por una extraña maldición caían embobadas de generación en generación a los encantos y requiebros de los varones más mequetefres del lugar. Mujeres a las que insultaba sin desmayo cada noche en gritos sordos y lamentos ahogados por una almohada llena de lágrimas de rabia y cariño. Fruto de este sofocón rutinario, las molestas calenturas nacían una y otra vez durante la duermevela nocturna en la comisura de sus labios al pensar que abuelas, tías, hermanas y madre habían tirado por la borda tanto arrojo y talento, para no ser más que unas marionetas, anuladas por machos inferiores, dominantes, celosos hasta más allá de los límites de su cobardía y de violencia fácil cuando veían que al ser cuestionados se resquebrajaban las grietas de su falsa hombría. Elena se marcó como meta que jamás habría hombre al cual rendirle cuentas, ni a quien pedir permiso para ser libre y vivir según su propia conciencia y equivocaciones. Fue siempre fiel a esa máxima, pero sin darse cuenta hasta los estertores de su vida, que ella también fue presa de la misma suerte familiar, con la cruel salvedad de que abuelas, tías, hermanas y madre sí disfrutaron en vida del hombre que mal eligieron, pero ella se negó a sí misma a perpetuidad la dicha de gozar de su amor. A partir de ese encuentro, su vida fue un desgarramiento infinito por ese hombre, cuyo amor sólo era capaz de expresar mediante abrasivas miradas furtivas si por un casual se lo encontraba, porque jamás cruzó palabra alguna con él. Los intensos ojos verdes de Elena ardían en un deseo tan lacerante, que el sofoco desgarraba sus entrañas hasta hacerla palidecer y que incluso era necesario que ingiriera para recuperarse dosis generosas de potasio y vitamina C en forma de plátanos y naranjas. Nunca lo buscó, pero siempre tuvo la sensación de que todo lo que había en su pequeño mundo era él. Las paredes de las calles parecían tener la marca de sus zapatos de punta redondeada y tacón de tres dedos, los bares del centro servían a todas horas un café con leche largo de café, los libros de la Biblioteca municipal tenían el rastro inconfundible de una doblez marca páginas en la esquina superior derecha y los coches de la ciudad siempre iban con las luces de cruce encendías a cualquier hora del día y en cualquier estación del año. Verlo era no respirar, morir en vida al imaginar que no podría arañar su espalda como es natural entre amantes y que las manos le temblaran tanto al atisbar su figura, que tenía que cerrar los puños hasta hacerse sangre en las palmas o se rompía una uña de la fuerza represora. Así fue la vida de Elena, lo amó para no tenerlo.
Ta luego. A2. June 04 Fijo, discontinuo
Más de 10 días sin escribir en el blog. Ausente ya sea por culpa de la pereza, el absorbente binomio James Ellroy-García Márquez, vaivenes personales o tal vez que no ha ocurrido nada que me llamara mucho la atención como para dedicarle unas breves palabras. Será que mi musa andaba de copas, la muy lianta. Pero hoy, no sé por qué, desde que me he levantado esta mañana tenía muchas ganas de escribir. No sé de qué, sólo escribir. Así que, ahora que me pongo a ello, podría hablar muy serio y dogmático de la subida en la tarifa de la luz llevada a cabo por las pobrecitas eléctricas a los derrochadores consumidores, justificada unánimente por todos los periodistas palmeros del Reino. Es lo bueno que tiene irse haciendo viejo y con algo de memoria, recuerdo como hace un lustro se acusaba a las eléctricas por parte de todos estos "bien pagados" de no invertir y renovar como es debido el parqué eléctrico español. ¡Qué casualidad! Cinco años después las infraestructuras eléctricas siguen siendo igual de lamentables, pero a los españolitos de a pie les toca pagar más. También podría meterle mano en plan entendido de toda la vida a la inminente y apasionante final de la NBA entre los Boston Celtics-Ángeles Lakers. Uno era demasiado niño como para recordar los míticos enfrentamientos de los años 80, pero ahora que no he dejado de seguir y conocer más a fondo la historia de ambos conjuntos, percibo en mis carnes el maravilloso y formidable peso de la historia del baloncesto que aglutinan estos equipos. Sólo sé que va a ser espectacular y espero que durante más de dos semanas el menda estile ojeras cavernosas allá a donde vaya, porque cada tres noches voy a estar disfrutando de una final única, con el aliciente de que un español como Pau Gasol sí que puede hacer historia con mayúsculas y entrar en el Olimpo del Deporte. Si quiero sacar mala baba y mandar lo políticamente correcto a freír monas, podría hablar del falso anuncio promocional de Euskadi, donde sí que aparece el sempiterno y cargante baialador karateca, pero no los asesinos de los pistolas. ¡Cachis, menudo fallo! Es lo que tiene pasarse media vida mirando para otro lado cuando matan al vecino, que se te olvidan las cosas. Veo los deportes en la tele y podría hablar de la hierática tipa que ha anunciado hoy las ciudades que competirán por convertirse en sede de los Juegos Olímpicos de verano en 2016. Es imposible pronunciar peor el nombre de cada una de las ciudades. Sí no me he enterado de nada, de nada. Vamos, que en vez de Madrid parecía que había dicho Cádiz. Lo que le faltaba a los gaditanos, juntar un Carnaval y unos Juegos Olímpicos en un mismo año. Me imagino a los atletas diciendo a los rivales que les superan "¡Pishaaa, no corras tanto, que por allí sólo hay agua y te vas a mojar!". Tal vez podría ir a por la cena, aunque como siga utilizando tanto el condicional, la cena será un pasado irrecuperable.
Ta luego. A2. May 23 ¿Esto es un blog?
Cuenta Jordi Evolé (el genial follonero de Buenafuente) que un blog sirve por encima de todo para escribir lo primero que le venga a uno en gana, sin guión fijo, ni presiones temporales, ni corses narrativos, ni tan siquiera jefes correctores. Le doy un poco vueltas al coco a esta afirmación y siento que el capullín del Evolé tiene bastante razón y, más aún, contando que yo raras veces cumplo con esta premisa y eso sí que es un síntoma notorio de que hago las cosas mal. Tanto meditar y al final sería mejor que germinase a bote pronto aquello que clama por ser contado. Jajaja, cómo se nota que es jueves casi a medianoche y estoy hecho trizas. Ains, si es que un tipo que se atreve todas las noches a bordear a su jefe en su cara, va a ser que tiene algo de razón. Bueno, que me desvío. Vuelvo al sendero de lo que quería contar. Por lo que tengo entendido, la definición de un blog es que son un conjunto de divagaciones o dislates internaúticos en primera persona a modo de diario de a bordo, ilustrado con imágenes, canciones de Evanescence o vídeos del youtube de chorradas de amigotes. Pero claro, casi todo lo que vierto aquí no son más que flojos relatos narrados en primera persona, que nada tienen que ver con mi vida. Es decir, yo no estoy, ni protagonizo lo que escribo. No son vivencias propias, no es mi vida. No soy yo. Alguno espetará que siempre uno está presente en sus textos. Claro que sí, respondo, cómo no voy a estar presente en ellos. Si surgen gracias a chispazos, ecos, sugerencias o reminescencias de lo que voy conociendo para bien o para mal en mi vida. Pero ese ser omniscente y al que le ocurre todo en los relatos, vuelvo a repetir, no soy yo. Por eso, diferencio muy claramente en el blog mis opiniones, que son los artículos, de aquellas otras narraciones más literarias, que no dejan de ser más que las historias y relatos, y encima, sin imágenes. Textos limpios, que por una inexplicable coherencia personal todavía no sé por qué mantengo de ese modo. Es lo que tiene ser un tipo de principios extrañamente personales.
Ta luego. A2.
PD: El cuerpo me pide encarecidamente recomendar los últimos discos de Loquillo, Pereza y Manolo García. Alguno ha sido una gratísima sorpresa, otro me ha servido para tragarme mis juicios impetuosos y el último es una pasión y debilidad personal que está por encima de cualquier tipo de consideración lógica. Y si queréis descubrir una biografía maravillosa, por favor, disfrutar de las memorias de Gabriel García Márquez en "Vivir para contarla". Grandiosas.
PD1: Sé que soy un pesado, pero recomiendo también que no dejen de leer todos los días a Enric González y Manuel Alcántara. Sabiduría humana en la sencillez de unas palabras llenas de talento y vida. Sin artificios, resquemores o dogmatismos. Sólo la ironía de aquellos que miran sin juzgar. May 16 Rendido
Hace calor, seca la lengua, la garganta que brama por un trago de agua fresca que alivie la quemazón y la camiseta no es más que una balleta pegada a mi torso. Soy un enorme bicho rodante en el imán de una prisión acolchada, pegado a unas sábanas momificadoras, que me torturan con denuedo. Huyo de un salto exagerado, que me hace sudar aún más. En la cocina, rastreo en busca de una pequeña botella de agua fresca en una nevera vacía de alimentos y atestada de porquerías. Me miro al espejo de la entrada y sólo veo a un hombre con ojeras inmensas que delatan varias noches sin dormir y sacan a la luz muchos años de mala vida. Camino por la casa a oscuras, en la extraña quietud de las cosas que parecen que hace un rato estaban en otro sitio. Me asomo al balcón y el fuego nocturno de la calle me hace creer que el aire ha tomado forma corpórea. Gritos callejeros de chavales excitados en sus motos y el ruido de los parroquianos del bar de mi calle que gritan cada vez más alto en conversaciones cada vez menos interesantes. Siento que jamás habrá calma alguna que alivie mi sopor. Vuelvo al cuarto y no quiero pensar, no quiero darle vueltas al pasado, no quiero analizar nada, no quiero cambiar lo imposible, ni tampoco quiero ilusiones. Dormir, dormir, dormir es lo único que pido. Cierro los ojos. Respiro profundamente varias veces. Imposible. Me levanto y mato dos mosquitos asesinos agazapados, buscando picar a traición, de forma artera y esquiva, sin luchar cara a cara. Así es la calaña de los chupasangres. Tumbado boca arriba, poco a poco me relajo y mi cabeza no deja de pensar en una canción, de las que emanan oscuridad y tristeza sin desmayo. Hay sensaciones únicas, íntimas e intensas de las que nunca te abandonarán en la vida. Y esa sensación casi siempre ocurre cuando uno ama o llora, que es lo que empiezo a hacer sin ser capaz de parar. Lloro para vivir. Pasado un rato me encuentro más relajado. Los párpados se me van cerrando y ya apenas me acuerdo de esa maravilla compuesta por Portishead, llamada Roads. Rendido, caigo en sueños que jamás recordaré.
Ta luego. A2. May 13 Sin historias que contar
En el día que no tengo historias que contar, encontré un pequeño texto tuyo que me dejó perplejo. Lo he leído una docena de veces y sigo sin saber porque me gusta tanto, y la razón no es porque sea tuyo, que también, pero esta vez es algo más lo que cautiva y embelesa. Es lo que tienen los textos desnudos, sin artificios, donde no hay palabras huecas y sentimientos ampulosos. Es la sencillez de una cercanía que surge entre dos y no sabes bien porque todo lo cambia. Bien me dijeron que esto va por épocas, unas veces más cínico, otras más descarnado y al final vuelves al mismo estado insulso de siempre, pero que te permite ver la situación de forma más nítida y relajada. ¿Sabes? Apenas sé que decirte, sólo que estoy cansado de que me duela la espalda y que necesito que al respirar no se me escapen suspiros traicioneros. Cuando camino tengo la obsesión de mirar los anuncios de las farolas, es una buena manera de saber por donde discurre la vida. Tipos que te quitan cualquier dolor con apenas mirarte, chicas que exclusivamente quieren compartir piso con otras chicas por culpa de novios celosos y padres pazguatos, revistas de partidos humanistas que necesitan un equipo entero de redacción, calendario de reuniones de iglesias evangélicas por si quieres estar un domingo entero en comunidad amorosa, mudanzas express o empresas reunificadoras de deudas para aquellos que jamás las pagarán... Sé lo que pasa, porque asumo que me revisto de dos capas de indiferencia. Una, que conozco y domino y otra, que me da miedo atravesar porque me siento indefenso si lo hago. Porque al final resulta que no me conozco. Hoy andando he visto la zanja de una alcantarilla abierta de forma peligrosa al paso de los peatones y me acuerdo como hace años un hombre se trastabilló y casi cae en una de ellas. Asustado fui rápido a socorrerle, aunque no sirvió para nada. El hombre se valió por si mismo y no dejaba de decirme varias veces "no se preocupe joven, en mis caídas me levanto yo". Ufff, me impone demasiado respeto y lejanía ese hombre. En mis caídas necesito manos donde agarrarme para volver a ponerme en pie. Me voy y no sé lo que me espera.
Ta luego. A2.
PD: Perdón por utilizar de forma excesiva varios adverbios de modo acabados en -mente y algún que otro gerundio. Por una vez, no se me ha pasado. Está hecho a propósito. May 08 Si acaso...
Empecemos. Las casas colgantes de Cuenca me tienen más que hastiado; el perro verde que se sienta a mi vera mientras veo pelis por las noches últimamente le ha dado por citar a Betrand Russell; las canciones que grabé ayer con la banda se han ido al carajo por culpa de las espinacas del mediodía que nos han hecho desafinar más que de costumbre; las ruedas de la maleta son tan lisas, que no sirven para coger la velocidad adecuada para despegar hasta el infinito y más allá en los días de lluvia; si siento que desaparezco y me vuelvo más grisáceo, pego un salbido, masco un chicle kilométrico Boomer, doy una palmada y guiño un ojo de mala manera a no sé quién; "es mentira fijo", "tienes que echar gasolina", "bebe leche a morro"... son los sabios consejos que me da un jugador de golf en un apasionante torneo de una recóndita isla de la Polinesia; ¿tienes algo más que decir? uffffffff, va a ser que si lo hago me canso; la calima es tan intensa y la humedad que despriende el aire me quema tanto, que apenas puedo respirar y mis ojos son un torrente de lágrimas que brotan sin resortes de ningún tipo. Creo que toca acabar. Porque si no lo dejo claro va a parecer que soy un guiñapo de tío. Eso nunca. Si acaso lo que soy es un...
Ta luego. A2. May 01 Día del Holocausto
1 de mayo, Día de los Trabajadores y día de insípidas manifestaciones en las que unos tipos que no me dicen nada, que se dedican a "liberarse" para trabajar lo menos posible y sin las agallas necesarias para zarandear a muchas de las empresas despóticas que pululan por el país, hablan de derechos, salarios dignos, etc. etc. Más que sindicatos de trabajadores, siento que no son más que meros sindicatos de funcionarios. Allá ellos. Pasemos a otra cosa, aunque mis labios balbuceen palabras que mis dedos son incapaces de trasladar al teclado, hoy también se conmemora el Holocausto judío y debo decir que estoy aterrado. Aterrado porque el sentimiento de violencia y odio es tan intenso y brutal en el hombre, que en cualquier momento semejante infamia se puede volver a repetir, sin saber quién de nosotros será la víctima y quién el verdugo. Vivimos instalados en la frágil comodidad de un alambre de ilusiones, "buen-rollismo" y adormecimiento ante lo que nos rodea y que sólo nos interesa, mientras nosotros seamos los protagonistas abolutos de la historia. Lo que le suceda al otro, a mí me resbala. En mi vida no quiero que esto sea así. Hace más de 60 años Europa sufrió la mayor sangría de su historia y aún seguimos sin aprender. Nos da igual todo. Hoy debería ser un día para que los padres les hablaran a los hijos de la maldad que es capaz de infringir el hombre, de que nosotros somos responsables de lo que nos sucede, de nuestros actos, opiniones y omisiones. Que nada sucede porque sí. Aquel que no se compadece del sufrimiento ajeno no es más que un miserable. Quiero tenerlo siempre presente y que la soberbia y la sinrazón jamás se apoderen de mi. Antes de acostarme, veré un poco de la película más imprescindibe que se ha hecho sobre semejante tragedia: "Shoah" de Claude Lanzman.
Ta luego. A2.
PD: Para aquellos que disfruten con el pop elegante, con aires electrónicos, música y producción cuidada, sonidos diferentes, voces suaves, apenas susurros que simulan ser gemidos de placer, pues estoy seguro que les encantará el disco de Hercules & Love Affair. Si os atrevéis a ser seducidos por estas canciones, pies y caderas no pararán de moverse hasta encontrar una cintura a la que acoplarse. April 17 En el parque
A lo lejos se avecinan intensos nubarrones con ganas de derramar su valioso oro líquido para alegría de viejos y agricultores y alivio de políticos ineptos, y yo otra vez ando sin paraguas. No me importa, hace bochorno y noto más que nunca la presencia de aquello que me hace ser tan alérgico. Ojos llorosos, nariz cargada y respiración pesada. Aún así, me gusta pasear por este parque. Cada uno a su aire y personas de todo tipo se reúnen en este pequeño vergel verde, nacido entre ladrillos y coches. Y qué intensa es la harmónica en "Vagabonds". Jóvenes despreocupados trasiegan por el césped, algunos retozan, otros escuchan música de algún cacharro que no veo y que escupe palabras a ritmo de secretaria antigua y los más, fuman porros, aunque la verdad, no sé por qué uno de ellos pega tantas voces, cuando el resto apenas le presta atención. Y cómo es posible que "The lake" sea tan triste y tan bella. Varias jóvenes madres charlan sobre sus cuitas vitales, mientras un cerco de carritos de bebé ejerce de muralla infranqueable ante ellas, sin asomo de varón con ganas de asaltarla. Ancianos sentados en un banco, gafas de sol, bastón y gorra en la cabeza o en las rodillas. Están en silencio, sólo perturbado por las anécdotas del pasado que brotan sin venir a cuento. Así no se espantan los fantasmas, pienso. Y no sé si California me espera, pero qué buenos son. Perros que corretean sin rumbo fijo, de aquí para allá, olfateando por doquier, mientras sus dueños cada día pasan de ser meros desconocidos a personas que tienen motivos por los que saludarse y conversar. Pienso: "Jejeje, eso no pasaría si tuvieran gatos. ¿Alguna vez he visto a alguien sacar a su gato a mear? Va a ser que no". Y qué lástima no saber inglés, aunque después de traducir que hazme un favor era igual a que desaparezcas de mi vida, me hace quedarme con aquello que no entiendo. Una chica nervisosa de pie cerca del kiosko, parece que espera a alguien, no deja de mirar el reloj, llamar a un teléfono que no responde y subirse al hombro un bolso un tanto resbaladizo y hortera. Minutos después, a lo lejos veo como un joven cafre le pega voces y le falta al respeto por tanta llamada. Ella se deja. ¡Qué lástima! Y qué cuando fui joven, y qué si todavía creo que lo soy, y qué si no sé qué decir para jusitificarme. La marcha rápida de aquel que tiene prisas por llegar a su destino, sin darse cuenta que los niños del partido de fútbol le llaman para que golpee el balón que anda a su vera, perdido en un lástimoso lance de juego, más propio de un drop de rugby que de la belleza armónica y perdedora con la que juega el Arsenal. Y qué... Joder, ya me he quedado sin batería en el MP3.
Ta luego. A2. April 11 7 ideas inconexas
1º. La vamos a tener, maldito pitufo achinaó. Que no me faltes el respeto y te estés un poquito callado, que no tienes ni idea de que va la cosa. Ché, ché, ché. A ella ni mentarla. Lo que faltaba, niñato. Ahopra me vienes con esas. Te la estás jugando. Vete, vete... porque la vamos a tener, ingrato.
2º. Él quiso ser único y original. Hacer un regalo inolvidable, que fuera símbolo de amor y pasión a partes iguales. Después de vencer la timidez inicial, tocaba mover ficha gracias a un presente rompe tabúes, donde su cariño se mostrara sin ambages. Pero lástima que ella fuera tan alérgica a las rosas blancas. Porque de regalo al final sólo tuvo un chute de Urbason.
3º. Mirada al cielo. Mirada a la cuadrilla. Parar o seguir. Altura de trabajo: demasiado peligrosa con este día de lluvia. Posiblidad de despìdo: toda si no se acababa hoy esta parte de la obra. Los vuelve a mirar. El Chato saca el paquete de Ducados y se le acerca ofreciéndole uno: "Ya sabes, lo que tú mandes Juan". Juan se rasca la coronilla. "Anda y que les jodan. Aquí no se mata nadie por cuatro perras de mierda. A casa".
4º. Una vara fina y bien pulida, para que en sus tiernos dedos no se hicera daño al agarrarla con fuerza una y otra vez. Esta vez la batalla no era muy peligrosa. No eran San Juan de Acre tomada por los sarracenos. Sólos unos cientos de cardos borriqueros a los que descabezar. Son las seis de la tarde y el abuelo mira emocionado como su nieto sale a la carrera a imaginar y ser libre.
5º. Nunca hicieron las cosas bien en su trabajo, pero a pesar de sus chapuzas, la suerte siempre les había sonreído. Menos un día, que por exceso de confianza hicieron el butrón en el bar de una Asociación de Vecinos y Jubilados. Se retiraron ipso facto. No hay cuerpo que aguante tantas historias de la Guerra Civil seguidas.
6º. Supo que su vida empezaría a cambiar desde que fue serio consigo mismo y todos los días antes de irse a trabajar hiciera bien la cama como Dios manda. La seriedad se acabó el día en el que fue despedido por quedarse dormido y comprobar lo bueno que era descansar con la cama bien hecha.
7º. ¿Contradictorio? Sí. ¿Mal hablado? Para qué mentirles, más de lo debido. ¿Estado? No es de tu incumbencia. ¿Tranquilo? Cuando me divierto y no trabajo. ¿Aficiones? A ti te las voy a decir. ¿Trasnochador? Es que mi piel sufre con el sol. ¿Por qué quiere trabajar con nosotros? Jejeje, creo que la pregunta está mal planteada, ¿por qué me queréis vosotros a mi?
Ta luego. A2. April 01 Mi primer pico
El pato de juguete, de un huevo Kinder que jamás llegué a saborear con gula mañanera, que tengo encima de la quema-ojos pantalla de mi ordenad | ||||||||||